
Yo tendría que seguir aprendiendo de ti. Aprender a volar, aunque siga con mis pies anclados en el suelo. Tendría que llenarme de la paciencia que a veces aun me falta, de la ignorancia que a menudo permite avanzar sin que nada nos importe, de la ilusión que pones en cualquier cosa, por pequeña o extraña que nos parezca.
Y los dos, cogidos de la mano levantaríamos el vuelo. Nuestras alas chocarían entre sí, pero en el mundo de los sueños a donde vamos ahora, eso no importa. Solo volar. Sentir el viento en la cara y que todo el mundo quede lejos, ahí abajo, y nosotros por encima. Puedo imaginar perfectamente tu sonrisa, que lo llena todo, y yo también sonreiré de nuevo, ahora que sonrío muchas menos veces que antes.
Quiero volar contigo para aprender de tu sonrisa y tu ilusión. Para aprender de ti.
Te quiero... mucho.
1 comentario:
Que bonito Eloy.
Si encontrais ese cielo y hay alas de sobra, porfa, prestarnos 4, dos para Jesus que a sus 9 años está mas inquieto que nunca y otras dos para mi. Para cogerle de la mano y desaparecer. Y volar lejos, lejos, lejos.
Esperanza
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